Papá voy a tirar el Choco Krispis, la etiqueta dice “consumir preferentemente antes de”

Cuando las cosas se derrumban a nuestro alrededor, nuestra percepción desaparece y actuamos.

Jordan B. Peterson, 12 Reglas Para Vivir, un Antídoto al Caos.
¿Te confunden las fechas de las etiquetas’

Son varias las veces que mi hija de 9 años se asoma al refrigerador y viendo las fechas de los alimentos me comenta que ya debemos tirar tal o cual cosa. Entonces le explico lo que en realidad significan esas «fechas de caducidad», algo así como “Mira, si pero no”… y como creo que no me entiende muy bien, mejor acabo comiéndome o escondiendo todos los productos antes que los arroje a la basura.

Cada año, en todo el mundo, se pierden o se desperdician alrededor del 33% de los alimentos que se producen (aprox. 1,300 millones de toneladas/año). En un estudio publicado por la FAO en el 2011 se destacan las pérdidas y el desperdicio que ocurre a lo largo de toda la cadena de suministro de los alimentos desde la etapa inicial de producción agrícola y animal hasta la última etapa que es la del consumidor, también se establecen las causas de estas pérdidas y se proponen medidas preventivas para reducirlas.

En la etapa del consumidor, las causas principales del gran desperdicio de alimentos son la poca planificación a la hora de hacer la compra, la actitud despreocupada de aquellos personas que pueden permitirse desperdiciar comida y la que hoy nos trae aquí, que es la confusión de las fechas de «caducidad» y «consumir preferentemente antes de» y toda la gran variedad de términos conocidos que se utilizan como por ejemplo, “fecha de vencimiento”, “fecha de consumo preferente”, “vencimiento”, “fecha de expiración”, “Expira en” o sus términos en inglés “best if used by/before”, “use by”, “sell by”, “freeze by”, “best by” and “guaranteed fresh” y posiblemente muchos más. Se estima que esta confusión en las fechas de consumo contribuye aproximadamente al 20% del desperdicio de alimentos en el hogar tanto en países de ingresos altos como medios.

Así que analicemos esto por partes. Cada país tiene diferentes regulaciones y es necesario revisar cuales son los términos que deben utilizarse para saber sí los alimentos son aptos para su consumo o no y lo ideal sería que esto se comunicara de forma correcta a las personas tanto por parte del gobierno como de la industria alimentaria. Vamos a ver que dice nuestra regulación en México y que están haciendo nuestros vecinos en USA.

En México, la norma NOM-051-SCFI/SSA1-2010, Especificaciones generales de etiquetado para alimentos y bebidas no alcohólicas preenvasados-Información comercial y sanitaria, establece las siguientes definiciones:

  • Fecha de Caducidad

Fecha límite en que se considera que las características sanitarias y de calidad que debe reunir para su consumo un producto preenvasado, almacenado en las condiciones sugeridas por el responsable del producto, se reducen o eliminan de tal manera que después de esta fecha no debe comercializarse ni consumirse.

  • Fecha de Consumo Preferente

Fecha en que, bajo determinadas condiciones de almacenamiento, expira el periodo durante el cual el producto preenvasado es comercializable y mantiene las cualidades específicas que se le atribuyen tácita o explícitamente, pero después de la cual el producto preenvasado puede ser consumido.

Por lo general las definiciones de las normas resultan ser algo rebuscadas y complicadas de entender cuando podrían hacerlas más claras. Así que, para entender mejor, lo que nuestros políticos y sus asesores quisieron decir al redactarlas fue lo siguiente:

  • Fecha de Caducidad

Fecha después de la cual el alimento no debe consumirse y debe desecharse ya que podrían existir riesgos a la salud porque el alimento esté echado a perder (descompuesto) o por la posible presencia de bacterias causantes de enfermedades. Este término debería usarse en alimentos frescos como carne, pescados, mariscos, leche y vegetales que pueden o no estar empacados al vacío y/o pasteurizados

  • Fecha de Consumo Preferente

Fecha después de la cual el alimento pierde algunas de sus características óptimas de calidad y apariencia (color, sabor, textura) pero el producto sigue siendo seguro de consumir. No tiene que desecharse. Debe aplicarse a la mayoría de alimentos procesados.

Las fechas establecidas en la etiqueta aplican siempre y cuando los envases no se hayan abierto.

Por lo que respecta a nuestro país vecino (USA), no existe como tal una regulación sobre las fechas de caducidad. Actualmente tanto la FDA como la industria de alimentos están trabajando para evitar tantas confusiones con la diversidad de términos utilizados y buscan estandarizar el término “Best If Used By, lo que implica que la fecha solamente es un indicador del mejor sabor y calidad de un alimento, pero no tiene nada que ver con la seguridad alimentaria.‎ Es decir, no presenta signos de deterioro, es saludable y no tiene que ser desechado. Aún puede consumirse, venderse, comprarse y donarse después de esa fecha.

El dejar en claro estas definiciones debería ser un gran respiro para todas aquellas personas que perciben a los alimentos como peligrosas armas biológicas con cuenta regresiva que deben eliminar rápidamente de la cocina de sus casas antes de la fecha de consumo.

El verdadero significado de las fechas que vemos en las etiquetas tiene más que ver con el aspecto y el sabor de los alimentos que con la descomposición o el peligro de enfermarse o intoxicarse. Estas fechas no están relacionadas con producto en mal estado, sino que más bien los fabricantes las establecen de acuerdo con estudios sensoriales y microbiológicos de vida de anaquel para estimar una fecha límite hasta la cual los alimentos mantendrán su máxima calidad, sabor y frescura con la que fueron diseñados.

Sólo hay algunas excepciones a esta regla y son cuando en la etiqueta se incluyen por ejemplo los términos “fecha de vencimiento”, “fecha de expiración”, “expira en” u otro término similar en las fórmulas de alimentos para bebés. En este tipo de alimentos, las fechas se refieren específicamente al cambio en el contenido nutricional. Sí se alimenta a un bebé después de estas fechas es probable que no reciba la nutrición adecuada pero no le causará daño.

“Ok, ok, está bien”, me puedes decir, “Ya entendí muy bien que los alimentos siguen siendo comestibles y seguros después de su fecha de consumo”, pero luego viene la gran pregunta:

“¿Cuánto tiempo más puedo seguir comiendo el alimento después de la fecha indicada?

Bueno pues aquí es necesario aplicar nuestro sentido común con una pequeña dosis de precaución. Los alimentos por lo general nos dan pistas muy claras sobre cuando es finalmente el momento de desecharlos y por tanto hay que estar al pendiente de los cambios en:

  • Color
  • Olor
  • Sabor
  • Consistencia (textura)
  • Apariencia general

Sí aún así y después de varios días de haberse vencido la fecha de consumo, te resulta difícil determinar sí algún sabor o aroma es desagradable, entonces aplica la siguiente regla que nunca falla:

  •  “En caso de cualquier duda, tire el alimento”, siempre será mejor prevenir que lamentar.

Es muy importante que hagamos una mayor conciencia no sólo sobre el significado de las fechas de consumo en las etiquetas de los alimentos, sino también en planear nuestras compras y evitar servirnos comida de más en los restaurantes tipo buffet, todo esto con la finalidad de ayudar a reducir el problema del desperdicio de los alimentos… Así que manos a la obra, no tires todos los alimentos que ya están vencidos solo “por sí acaso”, mejor ponte como regla primero evaluarlos, probarlos y rescatar aún los que sean comestibles… el buen consumidor, por su casa empieza.

¿Por qué las Frutas tienen enzimas para ablandar Carne?

Por primera vez en la historia Trisolaris, se comunicó con la humanidad… Aquel día todas las personas… presenciaron como el mensaje aparecía ante sus ojos. Duró apenas 2 segundos y luego desapareció. Era una única frase: ¡No sois más que insectos!

El Problema de los Tres Cuerpos, Cixin Liu

Es muy común encontrar en los supermercados un producto en polvo etiquetado como “Ablandador de Carne” que por lo general es una mezcla de sal, azúcar, un agente antiapelmazante y el ingrediente activo que sería una enzima proteolítica (proteasa). Una enzima es una proteína que actúa como un catalizador biológico, es decir va a acelerar o a favorecer una reacción química. En este caso, la función de una proteasa es descomponer las proteínas o para que me entiendas mejor, esta enzima va a romper o desarmar la estructura de las grandes moléculas de proteína en pequeños fragmentos llamados péptidos o incluso desmontarla hasta sus componentes más básicos que son los aminoácidos. Por lo que cuando agregamos “Ablandador de Carne” a un filete u otro tipo de corte, obtendremos una carne mucho más suave y con una calidad comestible mejorada. Un exceso de ablandador podría hacer incluso hacer papilla a la carne y por tanto reducir su calidad sensorial.

Bueno pues lo curioso de este tema es que las enzimas que usamos para ablandar carne, que comúnmente son la papaína, bromelina, ficina y actinidina se encuentran en papaya, piña, higo y kiwi respectivamente, así que me surgió una duda:

¿Por qué las frutas tienen enzimas para digerir las proteínas?

¿Acaso son carnívoras? ¿Están planeando la extinción humana?

 Esto me hizo recordar las películas “Ataque de los Tomates Asesinos” (1978) y la más reciente sobre el “Ataque de las Donas Asesinas” (2017); estas últimas no matan por la cantidad de azúcar, sino que se contaminaron, mutaron y luego atacaron a los humanos por tratarlas mal…. Así que me dije «manos a la obra y por sí las dudas hay que planear un contrataque«, no vaya a ser que después de la pandemia del Covid 19 a la vuelta de la esquina ahora tengamos una rebelión frutas liderada por papayas, piñas, higos y kiwis, tenemos que estudiar a este enemigo oculto con armas biológicas:

La papaína es una enzima que se extrae principalmente del látex de la papaya verde. La bromelina se encuentra básicamente en toda la piña, pero su extracción comercial se hace principalmente del tallo de la planta. La ficina se obtiene del látex del higo verde y la actinidina del fruto del kiwi. Actualmente todas estas enzimas se utilizan en la industria de alimentos para suavizar o ablandar carne, pero también tienen otros usos, algunas se han utilizado además para coagular leche y formar quesos, así como en el proceso de clarificación de cerveza. Existe toda una gran variedad de enzimas en la naturaleza con funciones muy diferentes como por ejemplo transformar almidones en maltodextrinas, sólidos de jarabe de glucosa y dextrosa, desarrollar sabores en queso a partir de las grasas, etc.

Por lo general las enzimas son muy específicas sobre el sitio en el cual trabajan o modifican. En el caso de la papaína, esta tiene una amplia especificidad, es decir digiere la gran mayoría de las proteínas. ¿Bueno y cómo funcionan las enzimas? Vamos a verlo con el ejemplo de la carne (Fig. 1)

  1. La proteína de la carne (sustrato) se une al sitio activo de la enzima, donde sucede la reacción
  2. Ahí en ese sitio, la enzima debilita los enlaces químicos de la proteína
  3. Entonces la proteína se rompe (hidroliza) en 2 moléculas más pequeñas (péptidos o aminoácidos)
  4. Luego estas 2 moléculas más pequeñas se separan del sitio activo de la enzima y la carne comenzará a volverse más suave
  5. Una vez libre, la enzima está lista para recibir otra molécula de proteína y continuar el proceso de ablandamiento de la carne
Fig. 1 Mecanismo enzimático

Ok hasta aquí está bien, ya vimos el mecanismo de ablandamiento o digestión de la carne mediante las enzimas proteolíticas. ¿Pero sigo sin entender porqué las frutas tienen estas enzimas? ¿Acaso sabían que algún día el ser humano las necesitaría? ¿Está todo planeado por la inteligente naturaleza o las frutas se rebelarán por maltratarlas?

Pues mira, por fortuna para nosotros estas armas proteolíticas no son para digerirnos y extinguirnos. Según varias investigaciones que se han realizado en diversas partes del mundo, estas enzimas juegan un papel muy importante y sí, son parte del sistema de protección que tienen algunas plantas (frutas y vegetales) para protegerse del ataque contra insectos herbívoros. Al parecer algunas veces son tóxicas al insecto y en otras ocasiones inhiben el crecimiento de sus larvas (insectos en su etapa juvenil). Con el conocimiento adquirido sobre el papel de las proteasas en las plantas y con la ayuda de la tecnología de modificación genética, se podrán desarrollar más adelante cultivos que sean tolerantes a las plagas de herbívoros y por lo tanto a contribuir a menores pérdidas de los alimentos.

¡¡¡Fiuuuu!!! Al menos como especie humana contra los vegetales ya la libramos. Ahora a prepararnos para el choque de algún meteorito o a enfrentar cualquier invasión alienígena y para esto que mejor que disfrutar leyendo los libros de la Trilogía “El recuerdo del pasado de la Tierra”, mejor conocida como la trilogía de “El Problema de los 3 Cuerpos” del escritor chino Cixin Liu. Recomendadísima, sí te gusta la ciencia ficción.